All for Joomla All for Webmasters

Ganador del “Nobel de la Enseñanza” en Chile: “El juego es vital en la sala de clases”

Felipe Ramírez, elegido como el mejor profesor de Chile y uno de los 50 mejores del mundo en 2018, cuenta la rica experiencia que vivió a fines de marzo de este año en Dubái, Emiratos Árabes, en donde participó de la premiación de Peter Tabichi, docente keniano, elegido como el mejor profesor del mundo. Además, destacó la relevancia de los espacios lúdicos en la educación.

Felipe Ramírez, docente de Artes Visuales de 32 años, es Director de la Escuela Hospitalaria de Puerto Montt. Hace casi una década que se desempeña en este establecimiento, en el que ha logrado insertar con éxito la metodología de Aprendizaje Basado en Proyectos, que en este caso, integra las artes con las asignaturas en la enseñanza de niños y jóvenes con distintas enfermedades crónicas. El año pasado fue seleccionado entre miles de profesores y gracias a su labor ganó el Global Teacher Prize 2018, premio conocido como el “Nobel de la Enseñanza” y que en Chile es organizado por la Varkey Fundation en conjunto con Elige Educar. La misma Varkey Fundation lo nombró uno de sus embajadores de la educación, siendo invitado a la ceremonia final para elegir al mejor docente del mundo, la que realizó en marzo en Dubái, Emiratos Árabes.

 —¿Qué te pareció la experiencia de compartir con los mejores docentes del planeta?

Es algo que aún estoy procesando, repaso los rostros y nombres de las personas con que tuve el privilegio de compartir y me cuesta creer que haya pasado realmente. Las personas más extraordinarias que he conocido son también las más modestas y eso te da una tremenda lección de vida, están dispuestos a nutrirse de todo cuanto los rodea, hasta las vivencias más sencillas y eso los hace muy cercanos.

Pude compartir bastante con Andria Zafiroku (británica, mejor profesora del mundo en 2018) y con los finalistas de este año hubo un fuerte lazo con los latinos Martín (Salvetti, argentino) y Debora (Garofalo, brasileña), además de los otros prodesores top 50 que conocí en el Global Education and Skills Forum 2019 de la Varkey Foundation. Es un gran honor ser un Varkey Teacher Ambassador y compartir con tan notables maestros, como Peter Tabichi, quien ganó este año.

Es muy inspirador conocer sus historias, creo que te ayuda a ver el mundo de una forma más justa, quitando un poco el foco de las cosas malas que suceden, dando lugar a todos estos pequeños y grandes milagros que, dado su sencillez y la de sus protagonistas, suelen pasar inadvertidos y que constituyen esos factores que están cambiando el mundo para bien.

 —¿Qué responsabilidad sientes al ser nombrado como embajador de la Varkey Fundation?

Siento que al igual que con el Global Teacher Prize Chile, la responsabilidad pasa por ser de algún modo una figura pública en el ámbito educativo; un referente de opinión, y eso es una responsabilidad muy grande, ya que tienes un deber distinto con tu profesión y con la sociedad, tienes la oportunidad de contribuir a la valoración social de los educadores.

Siempre he sentido que mi profesión conlleva una doble implicación; por un lado está lo laboral y todo lo que implica, y por otro está el deber para con la profesión, que pasa por corresponder como integrante de la sociedad a este rol que tenemos, tanto en materia de conducta, participación ciudadana, formación continua, el deber de mantenernos informados de lo que sucede a nuestro alrededor, al menos de cuanto incide en nuestro quehacer. Siento que este nombramiento como VTA me invita a vivir mi rol como docente de forma mucho más comprometida y a asumir una participación más activa en el desarrollo de la profesión, involucrarme en investigación, buscar instancias de formación que me entreguen nuevas herramientas y, en lo posible, contribuir a la formación de los nuevos colegas.

—Has sido destacado por tu tremendo aporte como Director de la Escuela Hospitalaria de Puerto Montt, y por las metodologías innovadoras con las que has enseñado a tus alumnos que viven situaciones de salud delicadas ¿Crees que desde que obtuviste el GTP 2018 ha existido una revaloración a la labor docente, y en particular, a la educación hospitalaria?

Claro que sí, considero que el tema se aborda con mucho respeto, buscando poner en valor este trabajo tan hermoso y relevante para el país. El trabajo de Elige Educar ha sido muy efectivo, ya que apunta a mostrarnos como lo que somos, profesionales, agentes de cambio y transformadores de las realidades que viven nuestros estudiantes.

Me alegra mucho haber contribuido con todo esto a la valoración y difusión de la pedagogía hospitalaria. Como sociedad tenemos una gran deuda con estos niños, históricamente olvidados por el sistema educativo, llevamos recién 20 años como establecimientos reconocidos por el MINEDUC para efectos de promoción escolar y aún no tenemos escuelas siquiera en todas las capitales regionales, son muchos los niños que hoy en día siguen quedando sin estudios por estar enfermos.

Necesitamos que se hable de pedagogía hospitalaria, que se incluya en las mallas de las carreras de pedagogía y también de salud. Necesitamos que se abran más escuelas y que las ya existentes cuenten con mayores recursos, se consoliden y expandan, necesitamos llegar a todos los niños que nos necesitan y entregarles educación de calidad. Me emociona mucho ver que se haya puesto el tema en la palestra gracias al reconocimiento de un trabajo que destaca por su calidad profesional y humana, trabajo que hemos hecho gracias al compromiso y colaboración de mucha gente.

 —El año pasado tuviste la oportunidad de conocer las metodologías lúdicas que el Observatorio del Juego utiliza en los colegios en los que está presente ¿Cuál es el valor del juego en la educación, según tu opinión? y ¿Por qué puede ser una interesante herramienta pedagógica?

Es tremendamente valioso el juego en la experiencia humana, desarrolla múltiples aspectos del ser humano, abstracción, asociación, habilidades sociales, comunicativas, coordinación, motivación, perseverancia, etc. Habilidades y valores (que) están en constante desarrollo en esta actividad tan propia del ser humano.

El juego es vital en la sala de clases por muchos factores, pero entre ellos porque nos da el espacio para equivocarnos y aprender del error, hasta ganar destreza. En el contexto lúdico la tolerancia a la frustración es diferente ya que lo vemos como un escenario de fantasía. Es curioso como asociamos lo divertido a la ausencia de valor productivo, todavía creemos que un buen curso es uno que permanece casi inmóvil y en silencio, mientras que un grupo cuyas risas se escuchan desde el pasillo es sin duda un curso problemático.

Creo que debemos replantearnos algunas cosas y dentro de ello las metodologías lúdicas son clave, también el humor en la sala de clases es tremendamente necesario, debemos experimentar la clase con alegría, transmitir motivación. Es cosa de pensar en el (libro) “Homo Ludens” de (Johan) Huizinga o en la película “La Guerra del Fuego” cuando el protagonista volvía de su viaje y comparte con la tribu aquello que había aprendido de esta sociedad “más avanzada”. Había aprendido a encender fuego, pero mejor aún, había aprendido a reír y ese era un regalo que su pueblo no esperaba y que aprendieron a compartir rápidamente, ya que los unía tanto o más que el calor del fuego. Hay mucho que aprender del juego.