La motivación que produce el juego es fundamental para el aprendizaje del estudiante

 

Ad portas del regreso a clases, muchos padres y madres se preguntan cómo hacer para que sus hijos ingresen de la mejor manera al período académico del presente año. Para nosotros, la motivación es el factor clave que debemos trabajar en esta vuelta a clases y en este artículo te contamos el por qué.

Según un estudio realizado por Ana María Bañuelos, Licenciada en Pedagogía de la UNAM y Maestra en Educación por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sobre la Motivación escolar y el cual fue publicado en la Red de Revistas Científicas de América Latina y El Caribe, España y Portugal, señala que, “es importante saber que la motivación escolar va más allá de una calificación aprobatoria, un punto extra, o la personalidad de un profesor; motivar es crear la necesidad de incrementar habilidades y dominio del conocimiento en los estudiantes”.

La motivación juega un papel fundamental en nuestro aprendizaje. Según este estudio, la motivación influye más en nuestro desempeño en matemáticas que nuestro coeficiente intelectual. Además, La psicóloga Núria Guzmán, y quien trabajó una propuesta de innovación educativa para desarrollar competencias del alumnado a través de la neuroeducación y los juegos de mesa, señala que, “debemos señalar que las experiencias novedosas, como lo es el juego al interior del aula, favorecen la activación neuronal, la necesidad del reto para mantener la atención y el peso de un feedback positivo, que si además es inmediato facilita un aprendizaje eficaz”. En este sentido, el juego de mesa es una de las actividades grupales que más favorece una intensa intercomunicación y diálogo; requiere de multitud de acciones para intercambiar, consensuar, negociar. El lenguaje se convierte así en esencial para poder conseguir los objetivos del juego, activando procesos de escucha activa y de expresión oral significativos.

Estamos convencidos que al implementar ludotecas en los colegios se generan actividades que propician ciertos modos de interacción intencionada entre los estudiantes, que generan motivación en tanto están orientados a un objetivo claro y alcanzable, y que a su vez, son interacciones que generan disfrute y desafío. Es a propósito de esto último que muchas veces, durante la experiencia de juego, el hecho de ganar (o el esfuerzo hacia ello) pasa a segundo plano, pues el énfasis está puesto en las interacciones y en la diversión y desafíos que puede haber implicados.

Para Pablo Cárcamo, asesor escolar en la implementación de ludotecas del Observatorio Del Juego y psicólogo experto en educación, “La motivación también crece en tanto se estimulan ciertos modos interacción entre los mismos estudiantes. Esto es particularmente interesante, quizás por el hecho de que jugar en el aula puede ser una actividad novedosa, pero también, y sobre todo porque los estudiantes están llamados a ser protagonistas de sus aprendizajes”.

Para finalizar es importante señalar que, con los objetivos que cada juego propone, se produce motivación en tanto los modos de interacción. Estos pueden alcanzarse a través de la colaboración como de la competencia. El solo hecho de compartir el juego y la experiencia invita también a la participación y la participación es clave en el proceso de aprendizaje.

 

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