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¿Qué hacer para jugar y seguir aprendiendo en vacaciones?

 

 

En vacaciones los momentos de juegos de niños y jóvenes suelen ser más extensos y en escenarios completamente diferentes a los utilizados en el período escolar, ya sea si la familia viaja a algún lugar de descanso o se queden en casa. Todo esto potencia aquellos aspectos lúdicos que son esenciales para el aprendizaje de los niños.

Los padres deben tener en cuenta que no solamente se trata de mantener entretenido y ocupado su hijo, sino que es importante que este desarrolle el conocimiento y la reflexión a través del juego. Hay que tener en cuenta lo señalado por el psicólogo suizo Jean Piaget sobre la relevancia del juego, “los niños y niñas no juegan para aprender, pero aprenden porque juegan”.

Hay que tener presente que jugar implica socializar, respetar normas y al otro, esperar un turno, cooperar y compartir. El juego es un factor protector de las relaciones sociales y las profundiza; somos amigos y lo pasamos bien jugando juntos y en vacaciones se abren otros espacios en donde los niños y jóvenes pueden aprender a través del juego y compartir con sus amigos, vecinos e ir generando comunidad.

Para Álvaro Farfán, psicólogo experto en el uso del juego en contexto escolar y director del área de operaciones del Observatorio Del Juego, “jugar juegos de mesa tiene múltiples beneficios, uno de ellos es el que podemos propiciar que las habilidades que se involucran en nuestros procesos de aprendizaje, continúen desarrollándose, aún mientras no estamos en la escuela. Es así entonces, que a través de los juegos de mesa, es posible seguir reforzando y adquiriendo conocimiento durante el período de vacaciones”.

A través del juego los niños y niñas logran desarrollar capacidades sensoriales y mentales; a través de la elección de formas, tamaños, colores o texturas en la actividad lúdica. Además, las capacidades afectivas se ven potencias al experimentar emociones como sorpresa, expectación o alegría; y también como solución de conflictos emocionales al satisfacer sus necesidades y deseos. Al mismo tiempo, el juego fomenta la creatividad y la imaginación, hábitos de cooperación y genera comunidad. ¡Es importante nunca dejar de jugar!

Para lograr que las actividades lúdicas realmente cumplan con los objetivos de entretener y sumar en el desarrollo y aprendizaje de los niños y niñas, es necesario saber lo que podemos y no podemos hacer, es por ello que les dejamos los siguientes puntos que nos deben guiar a la hora de desarrollar el juego:

Lo que se debe hacer

– No olvidar que el protagonista principal en el juego son los niños.
– Hacer posible un espacio de juego, facilitar un ambiente tranquilo, acogedor y seguro.
– Utilizar un lenguaje sencillo y claro, pero no infantil.
– Dejar al niño que actúe de forma independiente para que vaya adquiriendo autonomía, a medida que su edad y sus capacidades lo permitan.
– Respetar las preferencias de juego de cada niño evitando imponer un juego o actividad.
– Observar el comportamiento del niño en el juego para conocerlo mejor y saber que le motiva más.

Lo que no se debe hacer

– Obligarlo a jugar si notas cierto rechazo o aburrimiento.
– Insistir en continuar cuando el pequeño esté cansado.
– Intentar adelantarlo con juegos que están fuera de sus competencias o rango de edad.
– No sobreexigir o esperar cierto comportamiento en base a algún juego en específico.

 

¡SIGAMOS JUGANDO!