Por qué el error puede ser clave en el aprendizaje de los estudiantes

Dentro del espacio del juego el error se convierte en una posibilidad de mejora.

El error, actualmente, tiene un significado negativo en gran parte de las salas de clases. Es visto como un obstáculo para llegar a “lo correcto”, siendo finalmente sancionado con un castigo o baja calificación.

Sin embargo, diversos expertos en educación coinciden en que esta visión negativa es el verdadero error. Ignacio Martín Maruri, profesor de la Universidad Adolfo Ibáñez, aseguró en entrevista con ABC, que “el fracaso no es por un tema personal, sino que tiene que ver con la complejidad, el dinamismo, la incertidumbre” del mundo en el que nos desenvolvemos.

El experto explica que hay diferencias entre enseñar para un mundo supuestamente conocido y sin errores, propio de la educación actual, y para otro “donde los chicos vayan descubriendo y siendo capaces de sintetizar, analizar, y conectar situaciones dinámicas complejas”.

Experimentar y fracasar son dos conceptos que están muy ligados. Hay que entender que la educación en un mundo conocido podría considerarse incluso obsoleta, o no suficiente, cuando los chicos van a vivir en un mundo cada vez más dinámico, incierto y complejo”, explicó Maruri.

Hay muchos factores que influyen en que una persona termine errando, a pesar de tener conocimientos y una actitud positiva. Y ese proceso solo es síntoma de que hay algo nuevo que aprender.

Para Álvaro Farfán, encargado de Operaciones del Observatorio del Juego, “dentro del espacio de juego el error se significa de otra manera. Se convierte en una posibilidad de mejora, funcionando como retroalimentación para seguir avanzando en la meta de lograr mi (o nuestro) objetivo”.

En ese sentido, aclara Farfán, el error es parte fundamental del proceso de aprendizaje, ya que “el juego otorga un espacio para poder equivocarme, y en base a ello está la posibilidad de mejorar”, concluye.

En los lugares donde se está pensando y creando ese mundo en el que viviremos, existe una conciencia de la importancia del error. En Silicon Valley, uno de los centros de innovación más importantes del mundo, esta resignificación es una realidad.

“Ellos ven el fracaso con otra mirada. Casualmente son los que entienden que uno hace camino al andar en el mundo de la innovación. Y al hacer camino al andar también tropiezan, pero lo único que hacen es aprender. Están abriendo nuevos senderos”, afirma el profesor de la universidad Adolfo Ibáñez.

Al equivocarse, las personas aprenden de humildad y conocen sus propios límites. Esto ayuda a desarrollo la empatía y la aceptación por la diversidad. “Porque cuanto más humilde y menos poseedor de la verdad me siento, más dispuesto estoy a escuchar la opinión de otros”, sentencia Ignacio Martín Maruri.