Qué es una ludoteca y por qué son importantes para las escuelas

“La ludoteca escolar es una selección intencionada de juegos para algún fin determinado”.

Las ludotecas escolares son lugares llenos de color, entretención y aprendizaje. Cualquier niño puede encontrar ahí una variedad de juegos y elementos lúdicos con un único fin: que tanto profesores y alumnos disfruten de un mejor proceso de enseñanza, y que éste no se transforme en algo tedioso. Hoy son parte de una actualización del sistema educativo, que está impactando positivamente en el aprendizaje escolar. 

Pero, para ir comprendiendo mejor el importante rol que cumplen actualmente en la educación es necesario preguntarse ¿Qué es una ludoteca escolar? ¿Cómo se define?

Una definición en la que coinciden los expertos es la de “espacio organizado, destinado al desarrollo integral de los niños, cuyo centro de interés es el juego, dirigido por profesionales y donde se trabaja la psicomotricidad, pedagogía y participación en equipo entre otras cosas”.

Para Pablo Cárcamo, Coordinador Técnico de Ludotecas Escolares del Observatorio del Juego, “la ludoteca escolar es una selección intencionada de juegos para algún fin determinado. Es decir, se hace una curatoría para orientar el uso de juegos hacia la convivencia escolar o la formación ciudadana, o la transición de la educación parvularia hacia la educación básica, entre otras”.

Las ludotecas escolares funcionan como verdaderos “laboratorios pedagógicos” para  profesores, y les permite enseñar a través de juegos nuevas formas educativas que profundicen en la innovación, la creatividad, la emoción y el compañerismo.

¿Cómo está compuesta una ludoteca escolar?

Pueden ser pequeñas, medianas o grandes, según lo que cada colegio busque. Asimismo, pueden ser usadas en distintos espacios prácticos. Por ejemplo, puede ser en un taller, en un aula regular, en un reforzamiento, en el trabajo con apoderados o entre los mismos docentes.

“Hay distintos tipos de juego. Se pueden clasificar en cartas, objetos, dinámicas, etc. También según si es de rapidez, coordinación, memoria o estrategia. Estas variables se analizan para que cada juego aporta en desarrollar una habilidad”, asegura Pablo Cárcamo.

Las 4 razones para tener una ludoteca en las escuelas

El sistema educativo chileno actual carece de espacios socioemocionales que fomenten el trabajo en equipo, la creatividad, el pensamiento crítico, la comunicación y la empatía.

Por lo tanto, el imperativo es transitar de un ambiente tenso y competitivo, a uno lúdico y que propicie la valoración de las subjetividades, las emociones y el ensayo-error. Es aquí donde aparece el rol primordial de las ludotecas escolares, ya que fomentan áreas específicas según las necesidades de cada comunidad escolar. Acá enumeramos algunas:

  1. Convivencia Escolar: El ambiente lúdico y de entretención en una sala de clases puede impactar positivamente en el factor socioemocional, ayudando de esa manera a una sana convivencia escolar. Esto, pues los juegos ayudan a cada alumno a conocerse a sí mismo en distintos contextos, y también le ayudan a compartir e interactuar mejor con sus compañeros, propiciando las habilidades socioemocionales necesarias para un ambiente de respeto.
  2. Formación Ciudadana: Las ludotecas también ayudan a cumplir con la ley 20.911, de Establecimientos Educacionales reconocidos por el Estado. Con esta norma lo que se busca es potenciar a las escuelas como centro no sólo del conocimiento, sino que también como instancia socializadora y de formación como ser político para los alumnos. En otras palabras, que cada estudiante tenga las herramientas valóricas necesarias que le permitan insertarse en la sociedad como sujeto de derechos y deberes.
  3. Autocuidado docente: Según la propia experiencia de los docentes, los juegos de mesa les permiten disfrutar y abrir espacios de convivencia con sus pares más allá del trato formal del día a día. Es decir, el ambiente de entretención que existe en torno a las ludotecas también abre nuevas y divertidas experiencias entre profesores, disminuyendo el estrés y generando la compenetración entre colegas.
  4. Potencia el aprendizaje: Variados especialistas de la psicología, pedagogía, ciencias sociales y de la neuroeducación coinciden en que el juego –y en particular, el desafío– activa fuertemente el trabajo cerebral, y, por ende, libera una serie de hormonas tales como la Endorfina, Encefalina, Dopamina, Acetilcolina y Serotonina, todas asociadas a la concentración, el relajo, la creatividad y la felicidad. Como consecuencia, el aprendizaje es más efectivo sobre todo en niños y niñas.