Por qué los desafíos del juego son valores claves en el aprendizaje

“Lo que nos genera emociones positivas nos predispone de mejor manera en pos de un nuevo aprendizaje”.

El juego, los juegos y la diversión siempre han sido parte de nuestras vidas. Ya sea como parte inherente de nuestra primera –y anhelada– infancia o porque como adultos cualquier tipo de juego distiende nuestra rígida rutina.  Lo lúdico sienta las bases de nuestras vivencias, aporta un sinnúmero de beneficios a nuestras habilidades blandas y nos da felicidad.

Según esto ¿Será posible que los juegos sean empleados como método efectivos para enseñar en los colegios?

El estudio “Neuroeducación y juegos de mesa” de la psicóloga Núria Guzmán, profundiza en la idea de los potenciales beneficios que entrega la atmósfera en torno al juego en relación al aprendizaje escolar. Y en ese sentido, la experta sitúa en el centro del proceso a un elemento indispensable: el desafío o reto.

 

El desafío: el valor clave 

Para los niños, el juego se les presenta como una experiencia desconocida, que genera expectativas y los motiva, permitiéndoles ser partícipes, junto a otros pares, de un desafío.

Para abordar esta meta que se presenta en el juego es necesario sobrepasar una serie de etapas o dificultades que generan no sólo una conexión social y cognitiva, sino que también emotiva, y que según Núria Guzmán, parece ser la clave de la neuroeducación: lo que nos genera emociones positivas nos predispone de mejor manera en pos de un nuevo aprendizaje.

“Cuando algo es un reto para nosotros, cuando despierta nuestra curiosidad y nos emociona, permitimos la activación de la amígdala, una parte del sistema límbico que activa la secreción de dopamina. La dopamina es un neurotransmisor que mejora el rendimiento del área prefrontal; consecuentemente mejorarán también los procesos atencionales que posibilitan el aprendizaje”, afirma el Doctor Francisco Mora, en su obra “Sólo se puede aprender aquello que se ama” (2013), y que está dentro de los fundamentos del estudio.

El estudio asegura que el cerebro busca repetir este tipo de experiencias de disfrute, y por ende, ahí radica la importancia de brindar ambientes estimulantes para los alumnos en las escuelas y en las salas de clases. El feedback inmediato y las recompensas ayudarán –siempre según Guzmán- a generar una permanencia en el aprendizaje a través de este método.